sábado, 22 de mayo de 2010

De la entrevista

Se acerca O sosteniendo un micrófono hecho con su Tinkertoy.

- ¿Cómo se llama?

- Yo me llamo Syl, también conocida como la mamá de O.

Se va caminando y acerca su micrófono a su boca:

- Yo soy hijo de mamá.

Si supieras lo que estás diciendo, todo lo que eso implica. ¿O es que lo sabes y por eso lo dices?

lunes, 10 de mayo de 2010

te amo

Anoche entré a tu recámara antes de acostarme. Estabas con la cabeza hacia la piecera, me sentiste entrar y te acomodaste. Me acerqué a darte un beso y me metí a la cama junto a ti, te acurrucaste en mí sin despertar. Te inhalé, me reconocí en tu olor. A veces me sorprende que estés en mi vida, que seas tan parte de ella. Hay días que cuando te abrazo me parece irreal que seas mi hijo. Pienso en todo lo que tuvimos que vivir para encontrarnos. El mundo se acomodó para darnos este espacio y este tiempo. Mágicamente.

Día con día te aprendo, nunca dejaré de hacerlo porque diario vas siendo otro, cada vez más tú, es inevitable, me alegra. Conozco la suavidad de tus cachetes que es distinta en las mañanas, veo como aprehendes esta realidad que te toca vivir, disfruto tus movimientos al ritmo de la música y como buscas cómplices para compartirla, me enamora tu sonrisa deliciosa y sobre todo admiro tu entusiasmo inacabable. Parte del amor que siento se ha ido fabricando con este conocerte, otra parte viene del pasado sin ti y otra más del futuro del que ya eres parte.

Te has colado en mí y en cada parte de mi vida. Sin duda tengo mis espacios y tenga otros roles, sigo siendo en lo individual, aunque ya no soy sin ti. Vives en mi vientre, "au cœur".

Hoy quiero celebrar y celebrarme. Esta maternidad siempre me definió.

viernes, 30 de abril de 2010

De la propiedad de la cama

O se sube a la cama, como todas las mañanas y me dice:

- Esta cama es mía.
- No O, esta cama es de mamá.
- No, también es mía.
- Aunque digas misa es sólo de mamá- me parece que es un momento para insistir en la no propiedad.

O se pone justo frente a mí y dice muy serio:
- Misa.

Si la dijo correcto, con "s" y todo.

sábado, 3 de abril de 2010

De volar de regreso a casa

- ¿Te quedas aqui O? -pregunta la abuela.

- No, Cirrus está esperando,

- ¿Te está esperando la Cirrus? -intervengo yo.

- A mí también, a ti también.

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- O, ve a hacer pipi antes de salir de la casa.

- No tengo.

- Trata, siempre hay un chorrito.

- No tengo mamá, está dormida.

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- ¿A dónde vamos O?- pregunto en la sala del aeropuerto, pensando que me dirá "a casa".

- A avión 

- ¿Y luego?

- A pista.

- ¿Y después de la pista?

- A volar.

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- Mira O, vamos a ser los primeros en salir, cuando pases por la cabina le puedes decir al piloto "bravo piloto".

Camina y cuando llegamos al frente sale la azafata y O se mete a la cabina. Yo trato de detenerlo. El capitán saluda y ordena que le detenga al niño, 

- Bravo piloto -dice O.

Yo trato de sacarlo y el piloto insiste en que lo dejen ahí, da unos últimos datos y pregunta.

- ¿Quién es este niño?

Yo me acerco y le digo su nombre.

- ¿Usted es la mamá de O?

Le contesto que sí.

- Tenga unas alitas para que se las ponga luego.

Salgo del avión pensando en que O sigue encontrando formas de volar.


martes, 23 de marzo de 2010

Del orden en la comida

- Yo quiero más po(s)tre.
- O, si hubieras comido sopa, te podría dar más postre.
- Quiero sopa.
- ¿Después del postre, O?
- Sí, quiero sopa.

O se come su sopa... y más postre por supuesto.

La historia familiar dice, que uno de los tíos de O, primo mío, acostumbraba terminar de comer desde la sopa hasta el postre y luego volvía a empezar. ¿Será que está en los genes?

"Nosotros" por O


La grande es mamá, el chiquito es O.
Dibujado el 14 de marzo, camino a Caleta de Campos.

Del paso del tiempo

- No quiero babero. No me "sucio".

Ya me es habitual esta frase, aunque algunos días pasaba desapercibido el tema y se lo volvía a poner. Pienso que seguro habrá días que se ensucie y no pasará nada. Y se lo digo y agrego:

- Un día me dirás que no quieres el barandal de la cama.

- No quiero barandal.

- No ahora, O, un día, cuando estés listo.

- No quiero barandal.

Pienso que cuando lleguemos a dormir ya se le habrá olvidado y que en unos días o meses será cuando realmente esté listo para dormir sin barandal. El sábado me enseñó que está a punto de poder abrir la llave del lavabo parado en su banquito, cuando hace apenas unos días no parecía estar cerca de hacerlo.

Acabamos de leer como todas las noches, apago la luz y nos acurrucamos. Le canto un pedacito de la canción de Beautiful Boy, a la cual le cambio el final por "darling O", espero que Sean no se ofenda, su papá ya no está por aca para hacerlo.

Ya lista para salirme del cuarto O me dice que quiere hacer pipi, se baja de la cama y me dice:

- Mamá, ¿me quitas el barandal por favor?

Upss... pensé que se le había olvidado.

- ¿Seguro O?, podemos dejarlo otros días más.

- No me caigo mamá.

Cómo un acto tan aparentemente insignificante me hace ver la velocidad con la que pasa el tiempo. No, no lo lamento, sólo reflexiono y lo disfruto.

O crece cada día, cada día explora más, cada día veo como adquiere más seguridad para volar un poco más alto. Y me encanta.