domingo, 13 de noviembre de 2011

Crecer

Ayer por la mañana me pediste que te pusiera pasta en tu cepillo de dientes, con la última parte del tubo no puedes hacerlo tú sólo. Me dijiste "ya no necesito el banquito para alcanzar". Te pregunté si alcanzabas a abrir la llave del lavabo. Te estiraste, abriste y cerraste. Hace algunos meses no alcanzabas ni con banco.

El crecimiento físico me hace consciente del paso del tiempo, aunque el crecimiento es en todos sentidos. Ayer, como muchos otros días quisiste jugar a cuando llegaste a casa. Te gusta jugar a cuando nos conocimos y hablar como si tuvieras dos años. Yo te cuento de tu vocabulario de esa época: a Cirrus le decías Tutu, no podías decir "más" decías "ma", a ti mismo te decías "O", y decías "¡amoooo!".

Te gusta saber que creces también en tu forma de expresarte y tal vez aún no eres consciente pero también creces en tu forma de pensar. Tus preguntas constantes a las que no siempre alcanzo a darles contestación, cómo tratas de entender tu mundo y darle sentido. Cómo me vas aprendiendo: quieres entender cada una de mis expresiones, los gestos que hago, por qué digo, por qué opino, por qué.

Lo más impresionante es ver como crece tu forma de razonar y como cada día eres más tú. Me encanta verte, aprenderte, y tratar de descifrarte.

Mi trabajo diario es ayudarte a que seas el mejor ser humano que puedas ser. Que dificil es cuando en medio se mete mi ego y mi cansancio. Igual diario seguiré intentando hacerlo mejor. Mientras creces.

sábado, 12 de noviembre de 2011

O y el lenguaje

A O le ha dado por usar "igualmente":
- Buenas noches mamá, que descanses.
-Tu también O.
- Igualmente.

Y le gusta usar esparcir:
- Mira mamá voy a esparcir la miel sobre el hot cake.

Ama usar todas esas expresiones de cortesía que se usan. Al salir en la mañana a la escuela, alguna vez nos encontramos al portero:
-Buenos día, Juan, ¿estás bien?
- Sí O.
- Que la pases bien, que tengas un buen día. Cuídate.

Cuando se despide de su prima que vino a jugar con él.
- Que bueno que viniste, me dió mucho gusto verte.

Esto lo hace desde hace un año. Ahí es donde me doy cuenta que se ha dedicado a observarme y a aprenderme, cuando yo ni siquiera me doy cuenta.

El otro día me dijo "es que estoy cansado de la escuela mamá". Yo no pude resistir el juego de palabras y le digo:
- ¿Te cansó tu escuela? Habrá que cambiarte de nuevo.
- No mamá, no puedo, tengo que aprender alemán.

O sabe qué idioma usar con cada persona. No que sepa mucho inglés o francés pero sabe a quién decirle "bon jour" y a quién "hello".

A O le gustan las palabras, le gusta usarlas, explorarlas. Ver cómo funcionan y hasta ver qué reacciones provocan.

Y sobre todo ya aprendió a saborearlas.

domingo, 6 de junio de 2010

De los desayunos de domingo

Acabo mi desayuno y mientras O come su cereal con la cuchara de Rayo McQueen, saco una bolsa con lichis y la pongo sobre la barra donde él desayuna.

Me pregunta "¿cómo se llama esto?" y repite la palabra de diversas maneras. Me siento junto a él en un banco alto y pelo el primero. Me pregunta por qué lo pelo y le explico que la cáscara es rugosa y la acerco para que la toque, luego hago que sienta lo liso de adentro.  

- Tiene un hueso en el centro no te lo comas. -Se lo doy y lo prueba.

- Sabe feo. 

- Mmmmmm rico, -digo mientras como el mío. El le da otra mordida. 

- Me gusta. 

Se acaba su lichi y pide otro. Le da mordidas pequeñas, saborea la textura, el siguiente lo mete todo de un jalón a su boca, veo como escurre el jugo de la fruta por las comisuras. Mete su mano para jalar el hueso y ruñe los pedacitos que quedaron pegados.

Juega con las cáscaras que están sobre el plato, las rompe en pedacitos chiquitos. Lo veo, admiro su capacidad de explorar texturas y sabores nuevos. Sonrío, disfruto de esta mañana de domingo.


sábado, 22 de mayo de 2010

De la entrevista

Se acerca O sosteniendo un micrófono hecho con su Tinkertoy.

- ¿Cómo se llama?

- Yo me llamo Syl, también conocida como la mamá de O.

Se va caminando y acerca su micrófono a su boca:

- Yo soy hijo de mamá.

Si supieras lo que estás diciendo, todo lo que eso implica. ¿O es que lo sabes y por eso lo dices?

lunes, 10 de mayo de 2010

te amo

Anoche entré a tu recámara antes de acostarme. Estabas con la cabeza hacia la piecera, me sentiste entrar y te acomodaste. Me acerqué a darte un beso y me metí a la cama junto a ti, te acurrucaste en mí sin despertar. Te inhalé, me reconocí en tu olor. A veces me sorprende que estés en mi vida, que seas tan parte de ella. Hay días que cuando te abrazo me parece irreal que seas mi hijo. Pienso en todo lo que tuvimos que vivir para encontrarnos. El mundo se acomodó para darnos este espacio y este tiempo. Mágicamente.

Día con día te aprendo, nunca dejaré de hacerlo porque diario vas siendo otro, cada vez más tú, es inevitable, me alegra. Conozco la suavidad de tus cachetes que es distinta en las mañanas, veo como aprehendes esta realidad que te toca vivir, disfruto tus movimientos al ritmo de la música y como buscas cómplices para compartirla, me enamora tu sonrisa deliciosa y sobre todo admiro tu entusiasmo inacabable. Parte del amor que siento se ha ido fabricando con este conocerte, otra parte viene del pasado sin ti y otra más del futuro del que ya eres parte.

Te has colado en mí y en cada parte de mi vida. Sin duda tengo mis espacios y tenga otros roles, sigo siendo en lo individual, aunque ya no soy sin ti. Vives en mi vientre, "au cœur".

Hoy quiero celebrar y celebrarme. Esta maternidad siempre me definió.

viernes, 30 de abril de 2010

De la propiedad de la cama

O se sube a la cama, como todas las mañanas y me dice:

- Esta cama es mía.
- No O, esta cama es de mamá.
- No, también es mía.
- Aunque digas misa es sólo de mamá- me parece que es un momento para insistir en la no propiedad.

O se pone justo frente a mí y dice muy serio:
- Misa.

Si la dijo correcto, con "s" y todo.

sábado, 3 de abril de 2010

De volar de regreso a casa

- ¿Te quedas aqui O? -pregunta la abuela.

- No, Cirrus está esperando,

- ¿Te está esperando la Cirrus? -intervengo yo.

- A mí también, a ti también.

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- O, ve a hacer pipi antes de salir de la casa.

- No tengo.

- Trata, siempre hay un chorrito.

- No tengo mamá, está dormida.

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- ¿A dónde vamos O?- pregunto en la sala del aeropuerto, pensando que me dirá "a casa".

- A avión 

- ¿Y luego?

- A pista.

- ¿Y después de la pista?

- A volar.

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- Mira O, vamos a ser los primeros en salir, cuando pases por la cabina le puedes decir al piloto "bravo piloto".

Camina y cuando llegamos al frente sale la azafata y O se mete a la cabina. Yo trato de detenerlo. El capitán saluda y ordena que le detenga al niño, 

- Bravo piloto -dice O.

Yo trato de sacarlo y el piloto insiste en que lo dejen ahí, da unos últimos datos y pregunta.

- ¿Quién es este niño?

Yo me acerco y le digo su nombre.

- ¿Usted es la mamá de O?

Le contesto que sí.

- Tenga unas alitas para que se las ponga luego.

Salgo del avión pensando en que O sigue encontrando formas de volar.