martes, 20 de agosto de 2013
I rest my case... o de cuando los argumentos no sirven
martes, 18 de junio de 2013
¿Cómo sé?
A O le cuento que tuve que juntar montones de papeles para que me ayudaran a encontrarlo,que cuando lo conocí no quería darme la flor que era para mí, de cómo lo oí llorar por primera vez la noche que fui por él al albergue porque no quería sentarse en su silla del coche. Y diario, antes de dormir me oye darle gracias al Universo por traerlo a casa.
Las preguntas de O han ido cambiando conforme ha crecido, al principio preguntaba de su vida en el albergue, luego de "la de la panza". Ahora pregunta sobre su mamá biológica, dice que quisiera haberla conocido, que tiene dos mamás, que no tiene papá y que no nació de mi panza. Se lo dice a cualquiera que pregunta por su papá o si tiene hermanos. Lo expresa con naturalidad. Son sus historias de vida. Las vive y las procesa.
El domingo, a la hora de dormir, O me preguntó "¿mamá, cómo sé que tú no me vas a dejar si mi mamá biológica me dejó?" Me dolió su pregunta. No porque cuestione mi amor, me duele porque lo piense, porque sé que lleva el dolor en su piel como si lo hubieran bañado con ácido nítrico.
Me pregunto por los padres que han decidido no compartir la realidad con sus hijos. ¿Cómo se explican estos niños, adolescentes o adultos, ese ardor en la piel que han tenido toda la vida?
Hace algunas semanas, después de un viaje que hice sola, noté su enojo conmigo y un malestar que no parecía resolver. Decidí decirle algo que muchas veces había pensdo y no me atrevía a expresar: "O, tal vez en algunos momentos te sientes mal o triste porque sientes que tu mamá biológica te dejó en el albergue y yo tardé en encontrarte".
A veces uno piensa que por no expresar algo, ese algo deja de existir, o piensa que al hablar de algo, sólo se causará un dolor innecesario. Ese día pensé que ya era momento de ayudarle a expresar con palabras ese dolor que irremediablemente lleva consigo: "fui abandonado por mi mamá biológica".
Hoy pienso que poco a poco, esa afirmación se convirtió en la pregunta que tuve que contestar hace unos días. Más que con palabras, contesté con el deseo de transmitir la certeza de mi amor incondicional y mi presencia constante.
Puede ser difícil oír a tu hijo de 6 años cuestionarse por qué lo dejaron, o la pregunta que estaba abajo: "¿por qué esa mujer que me cargó en su panza me abandonó?" Pero sé que sería más difícil no tener las palabras para nombrar su irremediable angustia.
El abandono lo llevará consigo toda la vida, pero día con día veo como brillan sus ojos, oigo sus carcajadas y confío en que el Universo nunca se equivoca.
domingo, 10 de junio de 2012
De aprender el lenguaje y los debates
martes, 17 de abril de 2012
De cocinar a hornear
lunes, 16 de abril de 2012
¿Jugamos a adivinar animales?
jueves, 15 de diciembre de 2011
Con X de Xilo
domingo, 13 de noviembre de 2011
Crecer
sábado, 12 de noviembre de 2011
O y el lenguaje
domingo, 6 de junio de 2010
De los desayunos de domingo
Acabo mi desayuno y mientras O come su cereal con la cuchara de Rayo McQueen, saco una bolsa con lichis y la pongo sobre la barra donde él desayuna.
Me pregunta "¿cómo se llama esto?" y repite la palabra de diversas maneras. Me siento junto a él en un banco alto y pelo el primero. Me pregunta por qué lo pelo y le explico que la cáscara es rugosa y la acerco para que la toque, luego hago que sienta lo liso de adentro.
- Tiene un hueso en el centro no te lo comas. -Se lo doy y lo prueba.
- Sabe feo.
- Mmmmmm rico, -digo mientras como el mío. El le da otra mordida.
- Me gusta.
Se acaba su lichi y pide otro. Le da mordidas pequeñas, saborea la textura, el siguiente lo mete todo de un jalón a su boca, veo como escurre el jugo de la fruta por las comisuras. Mete su mano para jalar el hueso y ruñe los pedacitos que quedaron pegados.
Juega con las cáscaras que están sobre el plato, las rompe en pedacitos chiquitos. Lo veo, admiro su capacidad de explorar texturas y sabores nuevos. Sonrío, disfruto de esta mañana de domingo.
sábado, 22 de mayo de 2010
De la entrevista
Se acerca O sosteniendo un micrófono hecho con su Tinkertoy.
- ¿Cómo se llama?
- Yo me llamo Syl, también conocida como la mamá de O.
Se va caminando y acerca su micrófono a su boca:
- Yo soy hijo de mamá.
Si supieras lo que estás diciendo, todo lo que eso implica. ¿O es que lo sabes y por eso lo dices?
lunes, 10 de mayo de 2010
te amo
Día con día te aprendo, nunca dejaré de hacerlo porque diario vas siendo otro, cada vez más tú, es inevitable, me alegra. Conozco la suavidad de tus cachetes que es distinta en las mañanas, veo como aprehendes esta realidad que te toca vivir, disfruto tus movimientos al ritmo de la música y como buscas cómplices para compartirla, me enamora tu sonrisa deliciosa y sobre todo admiro tu entusiasmo inacabable. Parte del amor que siento se ha ido fabricando con este conocerte, otra parte viene del pasado sin ti y otra más del futuro del que ya eres parte.
Te has colado en mí y en cada parte de mi vida. Sin duda tengo mis espacios y tenga otros roles, sigo siendo en lo individual, aunque ya no soy sin ti. Vives en mi vientre, "au cœur".
Hoy quiero celebrar y celebrarme. Esta maternidad siempre me definió.
viernes, 30 de abril de 2010
De la propiedad de la cama
- Esta cama es mía.
- No O, esta cama es de mamá.
- No, también es mía.
- Aunque digas misa es sólo de mamá- me parece que es un momento para insistir en la no propiedad.
O se pone justo frente a mí y dice muy serio:
- Misa.
Si la dijo correcto, con "s" y todo.
sábado, 3 de abril de 2010
De volar de regreso a casa
- ¿Te quedas aqui O? -pregunta la abuela.
- No, Cirrus está esperando,
- ¿Te está esperando la Cirrus? -intervengo yo.
- A mí también, a ti también.
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- O, ve a hacer pipi antes de salir de la casa.
- No tengo.
- Trata, siempre hay un chorrito.
- No tengo mamá, está dormida.
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- ¿A dónde vamos O?- pregunto en la sala del aeropuerto, pensando que me dirá "a casa".
- A avión
- ¿Y luego?
- A pista.
- ¿Y después de la pista?
- A volar.
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- Mira O, vamos a ser los primeros en salir, cuando pases por la cabina le puedes decir al piloto "bravo piloto".
Camina y cuando llegamos al frente sale la azafata y O se mete a la cabina. Yo trato de detenerlo. El capitán saluda y ordena que le detenga al niño,
- Bravo piloto -dice O.
Yo trato de sacarlo y el piloto insiste en que lo dejen ahí, da unos últimos datos y pregunta.
- ¿Quién es este niño?
Yo me acerco y le digo su nombre.
- ¿Usted es la mamá de O?
Le contesto que sí.
- Tenga unas alitas para que se las ponga luego.
Salgo del avión pensando en que O sigue encontrando formas de volar.
martes, 23 de marzo de 2010
Del orden en la comida
- O, si hubieras comido sopa, te podría dar más postre.
- Quiero sopa.
- ¿Después del postre, O?
- Sí, quiero sopa.
O se come su sopa... y más postre por supuesto.
La historia familiar dice, que uno de los tíos de O, primo mío, acostumbraba terminar de comer desde la sopa hasta el postre y luego volvía a empezar. ¿Será que está en los genes?
Del paso del tiempo
- No quiero babero. No me "sucio".
Ya me es habitual esta frase, aunque algunos días pasaba desapercibido el tema y se lo volvía a poner. Pienso que seguro habrá días que se ensucie y no pasará nada. Y se lo digo y agrego:
- Un día me dirás que no quieres el barandal de la cama.
- No quiero barandal.
- No ahora, O, un día, cuando estés listo.
- No quiero barandal.
Pienso que cuando lleguemos a dormir ya se le habrá olvidado y que en unos días o meses será cuando realmente esté listo para dormir sin barandal. El sábado me enseñó que está a punto de poder abrir la llave del lavabo parado en su banquito, cuando hace apenas unos días no parecía estar cerca de hacerlo.
Acabamos de leer como todas las noches, apago la luz y nos acurrucamos. Le canto un pedacito de la canción de Beautiful Boy, a la cual le cambio el final por "darling O", espero que Sean no se ofenda, su papá ya no está por aca para hacerlo.
Ya lista para salirme del cuarto O me dice que quiere hacer pipi, se baja de la cama y me dice:
- Mamá, ¿me quitas el barandal por favor?
Upss... pensé que se le había olvidado.
- ¿Seguro O?, podemos dejarlo otros días más.
- No me caigo mamá.
Cómo un acto tan aparentemente insignificante me hace ver la velocidad con la que pasa el tiempo. No, no lo lamento, sólo reflexiono y lo disfruto.
O crece cada día, cada día explora más, cada día veo como adquiere más seguridad para volar un poco más alto. Y me encanta.
sábado, 13 de marzo de 2010
Comida de sábado
- Ya no quiero má(s), quiero po(s)tre.
- ¿Qué quieres de postre?
- Coca.
- ¿Coca? -Pienso rápido y me imagino- ¿paleta roja? -me contesta con su expresión- pues dilo bien O.
- Rojca.
- Hijo de tu madre, - veo que con un pequeño esfuerzo logra decir algo que se asemeja mucho más a lo que quiere decir.
- No, de tú.
(wtf)
lunes, 8 de marzo de 2010
De costumbres nocturnas
Me levanto de tu cama después de leer y acurrucarnos un ratito. Me recuerdas que te dé un beso más tarde, cuando ya estés dormido.
Me pongo mis tenis y me subo a la elíptica mientras veo una película. Al terminar camino hacia mi recámara para darme un regaderazo y veo el pasillo demasiado iluminado. Entro a tu recámara y la lámpara del buró está prendida. Tu cabeza está del lado donde van los pies y estás totalmente destapado. Apago la luz, te acomodo y te tapo. Ni siquiera despiertas. Te doy el beso prometido.
De mañana, después de que te metes a mi cama te digo.
- O, anoche entré a tu cuarto y estaba la luz prendida.
- Sí, leí.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Y es sólo el inicio (o eso dicen)
Entro a su recámara y lo encuentro parado en el filo del baúl detenido de la tapa.
- O, ¿qué estás haciendo? ¿qué estás tratando de probar?
- Límites.
- ¿Qué?
miércoles, 17 de febrero de 2010
De mañana
¿Por qué tiene que ser tan difícil alimentar y vestir a un niño de tres años? ¿Habrá que cambiar el cereal? ¿O será mejor recurrir a los famosos ponches que nos hacía tomarnos mi mamá de niños?
Ultimamente hasta tomar el jugo lo complica, antes lo acababa y quería más. ¿Habrá que cambiar de sabor? Antes el ganar por oír el "pez" en la mañana era suficiente estímulo. ¿Habrá que cambiar los premios?
No sé, sólo sé que hoy fue muy complicado salir de casa a tiempo.